Cuando era aún muy joven y blando
recordó aquel descubrimiento que había marcado a gran escala su vida, lo
suficiente como para odiar por largo tiempo a la persona involucrada,
descubriendo que el verdadero causante de tal desgracia había sido nada más y nada
menos que aquel hombre que les había engendrado, su padre.
Dieciocho años atrás
El llanto de su madre y el nervio de sus abuelos había hecho
que de sus ojos brotasen lagrimas sin si quiera llegar a comprender el dialecto
que aquellos hablaban, arruinando su cumpleaños dieciocho y muy posiblemente su
vida tambien.
Las voces le acompañaban durante todo el viaje y los fragmentos de la tonalidad cruel de la de su padre se hacia constantemente presente de camino a Corea del Sur en una agonía incesante de nervios siendo la falta de experiencia aquello que le dominaba en su gran mayoría.
- ¡Prometiste no venir por Jiashuai! ¡Lo prometiste!
Su madre quien en un incesante llanto le tomaba del brazo
con fuerza y le ocultaba tras su espalda, siendo tirada al suelo de un
golpe y a la vez siendo tan incapaz de
defenderse con aquella mirada le pedía a gritos huir, del haber entendido sin
duda hubiese corrido muy lejos.
La frívola mirada de su padre a penas y le detallaba en busca de algo o de más bien “alguien” a quien pareció encontrar al soltar aquella carcajada que inundo hasta el ultimo rincón de su pequeño hogar, tomándole de la mano y dándole un abrazo como si hubiesen sido cercanos de toda la vida.
-Ya, mujer ¡Deja de lloriquear! ¿Qué no observas?, ¡Esté es mi hijo! , ¡Mi heredero!, aquel capaz de ser igual a mi- acotó sin finalizar en aquella oportunidad - Jiang , Ha decidido irse en busca de la musica, ¿Lo haz visto? ¡Música!.
Fue lo ultimo que escuchó de él, hasta ser su actuar el que detonó la lluvia de disparos que cayó sobre el departamento de su familia siendo prácticamente llevado a la fuerza desde Changsha y hasta Seúl lugar en el cual paso de ser un chino normal al heredero de un mafioso con tanto poder cual presidente, entablando las listas de más buscados y peligrosos del planeta.
Así se entero de la existencia de Jiang Yue, su hermano gemelo, separados al nacer por un padre narcisista y peligroso que solo buscaba heredar la mafia a aquel cuyo carácter fuese casi implacable , descubriendo finalmente que de sus dos hijos el de dicho temperamento era Jiashuai.
Recordó su pasado, su shock y tambien las miles de veces que pidió conocer a este hermano, mitad ruso y mitad chino que desde pequeño se había criado con una familia política la cual le daba el cobijo perfecto al parecer de su padre y nada era demasiado increible hasta que supo el destino de su hermano, un joven que había entregado su alma al diablo a cambia de fama y talento, tanto talento como para ser el mejor del mundo en su especialidad, tocar el piano.
En cuanto cumplió veinte años le conoció, Jiang era solo dos centímetros más bajo que él, su cabello y sus ojos achinados eran exactamente iguales a los suyos, la única diferencia y por lo cual podrían ser fácilmente diferenciados eran sus manos, pues uno poseía las manos demasiado ásperas y el otro un tanto suaves por la profesión.
Se llenó de odio al saber que aunque él hiciese cualquier
cosa para impresionar a su padre, su hermano siempre había o parecía haber sido
el preferido de su padre, cuyo carácter cambiaba al estar junto a su hermano a
tal punto de ser un hombre incluso cinco veces más blando que consigo. Aquel
mismo día había hablado a su hermano de su vida, sus gustos y el como había
llegado hasta Seúl, pareciendo increible que uno de ellos se había adaptado
perfectamente a la vida en ese país.
No tenía de que arrepentirse pues era narcisista, aunque blando y sumamente ágil para salirse de la conversación cuando no le convenía hablar demasiado. A pesar de que sus manos eran suaves parecía cargar con aquella aura pesada a donde sea que fuese, siempre parecía saber un poco de todo y su cuerpo mayormente era cubierto por prendas coloridas a juego con anillos y collares que ni siquiera comprendía su significado, probablemente siendo de sus múltiples brujerías y pactos.
Pudo notar la descripción de su hermano para su persona un tanto más cálida, pues decía que poseía todo o casi todo el temple que él no tenía, era inteligente, apuesto y rápido, nada que él no tuviese, en sus propias palabras. En sus propias palabras se describía como un hombre, frió, calculador y serio, siempre comprometido en el hacer la voluntad de su padre, más metido en el negocio familiar e inclusivo en aquello con sus ya múltiples parejas la mayoría de ellas con finales desastrosos.
Y todo había sido así hasta que convivieron juntos, cada uno estaba de su lado hasta que fueron uniendo sus fuerzas y conocimientos hasta el punto de saber como actuaría el uno o el otro en cualquier situación, lo más importante de aquella unión era la confianza y el compromiso, a veces se turnaban para descansar, lo que parecía en ocasiones divertido puesto que la única cosa que no se ole daba tambien a Jiang era tocar el piano, mayormente omitiendo lo en las circunstancias en las que su hermano requería de su ayuda y frivolidad al salir de un problema.
A pesar de ser bastante unidos, solo le había pedido una cosa, aquella era que no debía importar la circunstancia, el lugar o que tan apretaba estuviese la situación, si algo se salía de sus manos uno de los dos debía sacrificarse, estando seguro de que Jiang Yue sería el de los dos aquel capaz de protegerle incluso en la situación más peligrosa.
Y en ese aspecto, realmente hubiese deseado ser como su
hermano pero no podía y jamás podría poner el honor de su familia en juego y
aunque fuesen sangre de su misma sangre, si Yue debía morir para él vivir sabía
que iba a lamentarlo, llorarle y perseguir hasta el infiernos a las personas
que le lastimasen, pero no podía protegerle si aquella barrera entre la vida y
la muerte era su disputa por lo que incluso el amor y hermandad se veía
afectado en aquel trágico destino de los dos hermanos.



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